sábado, 19 de abril de 2014

Adrogué: Conciertos

CONCIERTOS:

 
"Con mis hermanos y Ricardo Héctor Sólimo, nuestro primo, ya éramos cuatro nietos en la casa de los abuelos. Con las visitas diarias se agregaban más. Formábamos un "montón" de nietos. Una verdadera banda, pero con alguna inclinación musical.

La pandilla en pleno se dirigía a la cocina. Allí estaba nuestro abuelo, Tata, descansando en una silla entre el aparador y la mesada. El lugar preferido para reposar y vista directa de la galería, del jardín y la calle.

Ya convertidos en público, los chiquelines pedían, rogaban, suplicaban al abuelo que les hiciera escuchar un aparatito musical que guardaba en un bolsillo de su saco. Primero las negativas. Pero ante la insistencia de los nietos, el abuelo, teatralmente, procedía a sacar en forma pausada, un adminículo de metal en forma parecida a una letra "T", con una lengüeta de acero vibratoria en la base. Si se quiere, una miniatura, más o menos de seis centímetros de largo por tres de ancho..

Gran expectativa del inquieto auditorio. El abuelo colocaba el aparatito entre sus labios entreabiertos, lo cubría con sus manos, curvándolas formando un hueco para caja de resonancia, y ahora sí, con rápidos movimientos de los dedos, hacía vibrar la lengüeta. Se escuchaba un sonido grave que el abuelo modulaba en distintos tonos y variaciones de intensidad. El público empelesado. Pero el concierto duraba muy poco. A lo sumo medio minuto.

Cuando la música cesaba, una verdadera ovación, más bien gritería, saltos y aplausos partía de los nietos. Y pedían "bis". Imposible. El abuelo Arsenio, con una sonrisa disimulada bajo su espeso bigote, guardaba el instrumento musical en su saco. Permanecía imperturbable y serio, bajo el encasquetado sombrero negro y el infaltable pañuelo atado al cuello. Pero sabía, al igual que los nietos, que la escena se repetiría al día siguiente o cuando se formara otro grupo de nietos.

Los "conciertos" eran un deleite para nosotros, ya que en absoluto silencio escuchábamos la música que el virtuoso abuelo nos brindaba como prueba de cariño. En pocos instantes, muchos niños felices."

[Colaboración de Ernesto Dimas Helguera - 30 de Junio de 2003]
 
 
(Foto ilustrativa)
 
Artículo también publicado en: http://es.geneanet.org/forum/index.php?topic=389178.msg392381#msg392381

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