"Como buen hogar de origen italiano, en la casa de los abuelos Ángela y Arsenio se consagraba los domingos a reuniones familiares con comidas a base de pastas caseras. En especial tallarines y ravioles.
La cocina era el escenario de la elaboración culinaria, al compás de la batuta de la pequeña pero activa abuela. Con sapiencia dirigía a sus dos o más hijas a mezclar, amasar, estirar, enrollar y cortar finamente los rollos. Al desenroscar las espirales, aparecían así hilos o hebras de masa, los tallarines. Surgían en cantidades enormes, producto de las manos, el palote y la cuchilla "mayor". No terminaba ahí el proceso. Los fideos se colgaban "a caballo" en pulidas varillas cilíndricas de madera (simples palos de escoba lijados) y apoyadas por los extremos en el respaldo de sillas enfrentadas por el espaldar. Los fideos quedaban así un tiempo para orearse.
Ángela Mele y Arsenio Solimo. Colección Genealógica ISP, Federico Taboada Cardoso
Mientras tanto la salsa, el tuco, iba tomando color y aroma en las ollas que bullían para d arle el sabor típico a esta comida.
Parecida actividad se realizaba para los famosos "ravioles de la abuela", y cuando la ruedita cortadora de pasta funcionaba incansablemente sobre la masa rellena, cuadriculándola en trozos mayores que los ravioles comunes. Eran "raviolones", con el relleno encerrado en una fina masa con bordes festoneados. Una obra artesanal.
Para tallarines o ravioles, la actividad final en la cocina era vaciar en el colador el contenido de las ollas y llenar las fuentes.
Una lluvia de queso rallado coronaba los manjares y daban satisfacción a los numerosos comensales. Tan ansiosos como hambrientos.
Abuela y sus hijas siempre recibían elogios. Pero el almuerzo no era solamente gustar la comida, sino también vivir un agradable momento en familia."
[Colaboración de Ernesto Dimas Helguera - 30 de Junio de 2003]
(Foto ilustrativa)
Artículo también publicado en: http://es.geneanet.org/forum/index.php?topic=389178.msg392382#msg392382

No hay comentarios:
Publicar un comentario